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Cremas Faciales: ¿Qué necesito según mi tipo de piel?

Cremas Faciales: ¿Qué necesito según mi tipo de piel?

Situación típica: ingresás en el enorme universo de cuidado para el rostro de Farmacity, y no sabés qué producto elegir entre tantos tipos de cremas faciales. Y es lo más normal, ya que no todas las personas saben las propiedades de cada materia prima, cómo funcionan los principios activos y para qué sirven los mecanismos que figuran en las leyendas de las etiquetas. 

 

Existen muchos tipos de cremas faciales: crema hidratante, crema antiarrugas y hasta crema para el acné. Todo dependerá del tipo de piel que tengas y las posibles patologías que surjan. 

 

Sobre una piel sana, es mucho más sencillo elegir los tipos de crema, pero cuando la epidermis presenta sensibilidad, acné o un nivel de grasitud desmedida, aconsejamos realizar una consulta con un médico dermatólogo o una cosmiatra antes de comprar un producto. 

¿Cómo funciona la piel?

La piel es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Posee muchas funciones vitales sin las cuales no podríamos desarrollarnos en óptimas condiciones.

 

Por ejemplo, nos protege de los daños, de la radiación de los rayos UV (elaborando una sustancia llamada melanina que es la que nos aporta color y potenciada por el uso de un protector solar), y hasta es una poderosa reserva de agua y nutrientes. 

 

Se estructura en tres grandes capas: epidermis, dermis e hipodermis. Dentro de cada una de ellas hay muchas sub-capas, tipos de células y mecanismos distintos. Pero no ahondaremos en profundidad en el tema para no marearte. 

 

Lo básico que tenés que saber, es que la epidermis es la capa más externa de la piel. Está protegida por una barrera epicutánea que necesita mantenerse correctamente balanceada entre agua y aceite. 

 

Luego, se encuentra la dermis, como capa intermedia de la piel. En ella existe un tipo de célula llamado fibroblasto. Los fibroblastos son los que estimulan la formación del colágeno, la elastina y las fibras reticulinas. Habrás escuchado hablar de estas tres, ya que son las que le dan turgencia, elasticidad y lozanía al rostro. 

 

Y, finalmente, se encuentra la hipodermis, la capa más profunda de la piel. En ella están los famosos adipocitos, que proporcionan el sostén  de los músculos del rostro. 

¿Cómo sé cuál es mi tipo de piel?

Ahora que ya conocés la importancia de la piel como órgano del cuerpo humano, desde Farmacity te compartimos una forma muy sencilla de identificar cuál es tu biotipo cutáneo antes de realizar la compra de una crema. 

 

En todas las pieles existe una glándula que se llama sebácea. Ella es la encargada de secretar sebo (sustancia que muchas veces se confunde con la “grasa”). Dependiendo de la cantidad de sebo que produzcan tus glándulas, podrás identificar tu tipo de piel.

Piel Grasa

Una piel grasa, es aquella que produce una importante cantidad de sebo (simplemente reconocible en la zona T del rostro, compuesta por la frente, el mentón y la nariz). También es normal en este biotipo que se presenten puntos negros, espinillas y algunos granitos. 

 

Existen algunos trastornos de la piel como la seborreica (una híper producción desmedida de sebo), y características como la sensibilidad (reacción alterada a varios tipos de cremas), deshidratación (que puede darse por la falta de ingesta de agua) y desvitalización (propia del paso de la edad o hábitos como fumar). 

 

En estos casos, y para evitar reacciones adversas, alergias y enrojecimiento, existen marcas especializadas que presentan productos reconocidos por la nobleza y delicadeza de sus materias primas, además de presentarse en texturas muy ligeras que hidratan en profundidad.

 

Piel Seca

La piel seca, en cambio, es aquella en la que, o se evidencia la  falta de hidratación, o la glándula sebácea produce una menor cantidad de sebo. Vas a notar una piel más fina, rugosa, con líneas de expresión y sensación de fragilidad. 

 

Las cremas hidratantes son una opción perfecta para este biotipo, ya que aportarán la dosis justa de agua para estimular la producción de colágeno. Se presentan generalmente en texturas livianas de rápida absorción. 

 

Las fórmulas hidrogel son una opción excelente para retener la humedad y suavidad de la piel, u otros más famosos en cicatrización y resistencia. 

Cremas anti age 

Con el paso de los años, la pérdida de lípidos y la disminución en la producción de células de colágeno es natural, presentando las primeras líneas de expresión dinámicas y gravitacionales. 

 

En estos casos, las cremas anti-age, el ácido hialuronico y los sérums actúan de forma poderosa en la reconstrucción de las grietas típicas de este biotipo, rellenando líneas y devolviendo la elasticidad. 

 

Protector Solar: ¿Por qué es tan importante sumarlo a nuestra rutina facial?

Hay algunos componentes que son universales y necesarios en todo tipo de piel, cuya variación solo se notará en la terminación estética luego de la aplicación del producto.

 

Pero el producto más importante que debe existir en toda rutina de cuidado, independientemente del tipo de piel del que se trate, es el protector solar. Los rayos solares pueden causar grandes daños en la piel, hasta llegar a su consecuencia límite que es el cáncer. 

 

Recomendamos utilizar siempre como mínimo un factor de protección solar (FPS) superior a 30 para mayor tranquilidad y eficiencia en el escudo contra los rayos UV. Dependiendo de cada necesidad, puede ser indispensable utilizar un FPS 50 o 60, con la garantía de un completo bloqueo del impacto de los rayos en la piel. 

 

Es una buena práctica difundir este hábito para concientizar y compartir la rutina de cuidado con amigas y familiares. 

 

Los protectores solares son perfectos por sus distintas presentaciones, con toque seco y pantalla de alto nivel.

 

Recomendamos llevar siempre uno en la cartera para retocar cada tres horas y estar protegida frente a la alta exposición. 

 

Además, algunos protectores vienen “con color”, lo que permite un  efecto de piel maquillada en un práctico formato 2 en 1 que compacta también la función de una base: protege de los daños y cubre las imperfecciones. 

 

En todas las rutinas de cuidado de la piel sugerimos, además de una crema, complementar con un producto de limpieza, un desmaquillante y un sérum para tratar cuestiones específicas.

 

¿Tip de fanática? Utilizar una vez por semana una mascarilla de tela hidratante, o detoxificante con arcillas puras, para mantener la limpieza y frescura de la epidermis.  


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